lunes, 3 de diciembre de 2007



¿Hacia dónde va el Mercosur?

Hace unos días -cuando el presidente Néstor Kirchner recién regresaba de China-, se dio una situación de contrastes nítidos en el comercio exterior nacional. Por un lado, los funcionarios exaltaban las posibilidades de crecimiento exportador en el mercado asiático. Por el otro, el Mercosur -que históricamente absorbe un 30% de las exportaciones nacionales- exhibió un panorama francamente desalentador. De hecho, a principios del mes pasado estalló una fuerte polémica con Brasil por la imposición de licencias no automáticas de parte de la Argentina, que restringen la importación de cocinas, lavarropas y heladeras de ese país. El Gobierno también aplicó un derecho compensatorio provisional a los televisores provenientes de la zona franca de Manaos. LA NACION organizó una mesa redonda para debatir cuál será el futuro del bloque, cuando aún se mantiene la controversia. Asistieron el secretario de Industria, Alberto Dumont; el presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), Enrique Mantilla; el presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), Manfredo Arheit; el presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), Diego Pérez Santisteban, y el director del Grupo Brasil, Ricardo Sarmiento. -¿El Mercosur está perdiendo espacios en la política comercial argentina? Sarmiento: -Estamos en los comienzos del proceso de integración y muy lejos de ser un bloque comercial perfecto. Tenemos situaciones en las que más que conflictos sectoriales hay una falta de entendimiento sobre qué significa la integración. Debería significar contar con espacios de complementación de las ventajas comparativas y competitivas de los países para crecer juntos y generar trabajo. Mantilla: -No creo que el Mercosur haya perdido espacio en la política comercial argentina. Pero tenemos que atender problemas. En comparación con China, las mayores economías del Mercosur tienen hace 20 años un crecimiento muy pequeño. Ese es el principal problema que crea dificultades respecto de cómo nos insertamos en el mundo. Por otro lado, no hay experiencia histórica mundial de una unión aduanera exitosa sin coordinación macroeconómica. Y esa coordinación con Brasil -al que el Mercosur le representa un 12 o 13% de su comercio, cuando Uruguay tiene un 40 o un 45% de comercio con el bloque y la Argentina un 30%- genera una enorme complejidad. Además, el Mercosur tuvo un problema serio en el año 95. Los gobiernos de esa época lo definieron como una unión aduanera imperfecta e inventaron una categoría nueva. Ahí se dijo que el bloque no estaba más en transición pese a que está técnicamente en transición. Por tanto, los elementos para manejar la transición no están presentes. Entramos en algo que es difícil de nombrar porque es un objeto político no identificado. La solución es regresar a los acuerdos básicos. Para eso se requiere claridad conceptual, una gran capacidad política y un aporte sustancial del socio mayor que es Brasil. Dumont: - El Mercosur no pierde espacio en la política comercial. Pero los números fríos indican que el comercio intra-Mercosur, y en particular el de la Argentina y Brasil, no es lo que era anteriormente. Sarmiento: -Hoy estamos en 5000 millones de dólares de intercambio comercial por debajo de 1998. Dumont: -El Mercosur atraviesa por dificultades en la coordinación de políticas desde la devaluación brasileña de enero de 1999. Después, se produce la recesión y la devaluación en la Argentina y eso requiere todo un ajuste de precios relativos. Ese ajuste va a tardar tiempo y no se hace sin costos de un lado o del otro. De todos modos, hay algunos datos que no se pueden soslayar. Hay que mirar cómo es la composición de las exportaciones. A mí me gustaría que tengamos el mismo patrón de exportaciones del Mercosur en las exportaciones a todo el mundo. En mayo de 2004, el 51% de las exportaciones a Brasil fue de manufacturas de origen industrial y si tuviéramos esa tendencia en el nivel internacional habría un nivel de diversificación de exportaciones que hoy no tenemos. Cuando hacemos encuestas de expectativas de exportación, sobre todo en pymes, los mercados que salen primero son Brasil, los demás miembros del Mercosur y Chile. Se trata de la subregión que hemos construido con sus pros y sus contras, como lo describió Mantilla. Evidentemente, esa construcción ha ayudado a afirmar una estructura de política de exportación nada desdeñable para las pymes. El 62% de las exportaciones a Brasil es de pymes. Cuando vamos al valor no estamos en la mismas proporciones, pero tampoco son esas las cifras que tenemos cuando vemos la performance general de la Argentina en el mundo. Hay que matizar la visión de los números fríos. Pérez Santisteban: -El Mercosur no perdió vigencia para nuestros países. Quizás haya cambiado el perfil. Estamos muy preocupados por este déficit de 1000 millones de dólares que tenemos con Brasil y no nos preocupó el superávit de 10.000 millones de dólares que tuvimos en los años previos, cuando los argentinos no veíamos al tipo de cambio como favorable a la exportación. Ahora estamos en una etapa distinta. Estos problemas de sectores que siempre suelen ser los mismos no ocurren porque haya maldad o un concepto imperial del lado brasileño sino por distintas políticas económicas de los países que están mucho más lejos de la coordinación macroeconómica de lo que estuvieron nunca. Esto ocurre por razones entendibles. La Argentina está emergiendo de una situación de crisis y no puede darse algunos lujos, Brasil cree que puede dárselos y se los da. Y esto crea asimetrías en productores de un mismo sector. Podemos hacer dos cosas. Igualar para abajo, protegernos y empezar una guerra entre los dos lados. O se puede igualar para arriba y ver qué cosas nos separan en la coordinación macro para que las reglas en juego que tienen los productores de los países sean iguales y nos preocupemos más por atacar juntos terceros mercados y por complementarnos que por pelearnos entre nosotros. Arheit: -La visión del sector productivo sobre el Mercosur es la misma que se dio hace 12 años, cuando se formalizó el bloque. Recuerdo una conversación de ese momento. Decíamos que había llegado el momento de vender a San Pablo de la misma manera que en Rosario o que iba a ser lo mismo vender en Mendoza que en Puerto Alegre. Esta era la visión del año 92 y como productores no hemos renunciado a ella. Claro que cuando comparamos lo teórico con lo real, vemos que el Mercosur no funciona como fue planteado por las diferencias entre ambos países. Los países que circundaban la Europa más fuerte sacaron mucho provecho por su integración a la UE. Recordemos los enormes subsidios que la UE pagó a España o que sigue cobrando Francia por su política agropecuaria. Es un proceso muy distinto al de Brasil con la Argentina. Brasil no era en ese momento un núcleo económico e industrial tan fuerte como para derramar riqueza en los países de alrededor. Todo lo contrario. A partir de ahí empiezan a funcionar los mecanismos de la práctica diaria. Si después de analizar el ruido de los últimos días en materia de electrodomésticos, analizo el fondo de los problemas y comparo las empresas brasileñas con las argentinas, me doy cuenta de que las condiciones de desarrollo de ambos sectores han sido totalmente distintas. La competitividad de las empresas argentinas empieza a tambalear y no por incompetencia de los empresarios o trabajadores sino por reglas de juego externas a las empresas. Ahí está el reto y donde tenemos la oportunidad de mejora. Nadie pretende que Brasil cambie su política industrial. Todo lo contrario. La Argentina tiene la posibilidad de hacer algo parecido.
El Código Aduanero del Mercosur cumplirá 15 años antes de entrar en vigor



De concretarse lo decidido en la reunión del Consejo del Mercado Común llevado a cabo en Belo Horizonte respecto de aprobar el Código Aduanero del Mercosur (CAM) no más allá del 2008 -cuya puesta en vigor sería a partir del 2009- se cumplirán quince años desde Ouro Preto y la decisión 25/94 para el dictado de un texto común. No es casual que frente a negociaciones económicas profundas, como las desarrolladas entre la Unión Europea y el Mercosur, hayan surgido hondas dudas por parte de los europeos sobre la real integración de nuestro espacio común. Son muchas las legislaciones que deben armonizarse para que la identidad del Mercosur sea nítida, pero la legislación aduanera señala un hito clave en la verdadera voluntad asociativa. Estamos, en definitiva, acordando bases comunes en temas tales como territorio aduanero, valoración, tramitación y documentación de exportaciones e importaciones definitivas y temporales, transporte, defensa comercial, tratamiento de las exenciones parciales o totales de los derechos de importación y de los mecanismos de promoción de las exportaciones, depósitos aduaneros comunes y especiales, por mencionar algunas. En la experiencia comparada, la de la Unión Europea señala a esta legislación entre las primeras armonizadas por los países miembros (principios de la década del 70); sin ella no habría unión aduanera posible y, por lo tanto, tampoco la hay realmente en el Mercosur. Nuestro país posee como legislación de fondo la ley N° 22.415 que ha tenido varios proyectos de modificación para su actualización, dada la antigüedad del texto original, pero que no llegaron a ser tratados en el recinto parlamentario. En la realidad, para adecuarse a la dinámica del comercio actual, su texto ha sido superado en diversos temas por la adhesión a las normas internacionales de comercio, que han tenido ratificación parlamentaria, y también por muchas otras normas de menor jerarquía. Esto implica encontrarse, por un lado, con la existencia de un desorden normativo y, por otro, con la ausencia de ciertas prácticas y mecanismos vigentes en otras legislaciones mejor estructuradas. En el caso específico del Brasil, su legislación aduanera es prerrogativa del Poder Ejecutivo y por lo tanto se modifica a través de decretos. Las últimas actualizaciones corresponden a diciembre de 2002. Ventajas Analizando su normativa, teniendo en cuenta siempre el cumplimiento de los tratados internacionales en materia de comercio exterior, se observa la utilización de una gran riqueza de instrumentos orientados a dar sustento a políticas de Estado como lo es en ese país el crecimiento de las exportaciones, la defensa de la industria de las prácticas desleales de comercio, la justificación de la exención parcial o total de derechos de importación, el concepto de similar nacional para comparar con el producto importado, etcétera. Sólo a título de ejemplo, la legislación brasileña incluye:
El tratamiento de las empresas de comercialización internacional (tradings) vigente en ese país desde 1972.
La exención de derechos de importación para la admisión temporaria de bienes destinados a la exportación (denominado allí draw back, y el draw back intermediario para el productor que le vende internamente a un fabricante o exportador).
El régimen de licencias de importación no automáticas para el monitoreo de productos, establecido como trámite administrativo, definiendo a su vez los diversos organismos intervinientes para su aprobación.
Perfeccionamiento de las modalidades aduaneras aplicables a los distintos medios de transporte que intervienen en el comercio.
Incorporación de múltiples figuras de depósitos aduaneros para distintos procesos industriales y comerciales.
Desarrollo de todos los aspectos relacionados con la defensa de la competencia (la incorporación de los mismos a un texto común subsanaría gran parte de las controversias comerciales al interior del bloque). Todos esos temas y muchos otros, que no están contemplados en nuestra legislación, implican ser menos competitivos a la hora de definir inversiones en el mercado ampliado por el simple hecho de no contar con las herramientas que sí posee Brasil. Para la Argentina el camino hacia donde converger en cuanto a una legislación aduanera común implica tomar en cuenta lo avanzado por la legislación brasileña y pegar un salto cualitativo en instrumentos que nuestro país no posee y conviene tener (1). El Mercosur se encuentra en un estado de impasse porque no logra avanzar en su profundización como real espacio de integración. La ausencia de legislación de fondo común y la escasa internalización de las decisiones adoptadas a nivel Consejo marcan severas fallas estructurales hacia el interior de los países miembros y una especie de "cinismo normativo" que hace que se aprueben resoluciones aparentemente trascendentes de mucho impacto mediático, pero que en el fondo no generan el "costo" de adoptarlas porque se sabe de antemano que no tendrán ratificación por alguno o algunos de los países miembros. La "fuga hacia adelante" con respecto al CAM " que debe estar concluido a mas tardar en 2008" perjudica a nuestro país que no tiene la flexibilidad que posee Brasil en una temática que abarca gran parte de la política comercial externa. Poner a nuestros especialistas a evaluar las ventajas de converger hacia una legislación más avanzada, involucrar en esta estrategia a los otros socios del Mercosur y dar impulso a los diputados y senadores para el logro de un código aduanero común es la forma de evitar el "cumpleaños de 15" que se avizora como el futuro previsible. Por Raúl Ochoa El autor es profesor del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación BankBoston. (1) Algunos de los instrumentos no se han puesto en vigor por la oposición de la AFIP a establecer regímenes especiales de crédito fiscal IVA para empresas de comercialización internacionales o consorcios de exportación. El régimen de exención en la importación temporaria para la transformación no está contemplado en nuestra legislación vigente. En mora La dificultad en consensuar una legislación aduanera en el bloque y demorar su entrada en vigor beneficia a Brasil, que posee normas más avanzadas, en desmedro de la Argentina y de otros socios del bloque.
Radar internacional
Lenta devolución del IVA y de reintegros

Uno de los factores que más influyen en las exportaciones es la forma en que el Gobierno devuelve el IVA y los reintegros, pero ambos pagos se vienen haciendo por parte del Gobierno con creciente retraso, hecho que conspira contra el buen desempeño de nuestras ventas al exterior. En el comercio internacional, los países devuelven a los exportadores el IVA pagado al tiempo que lo cobran a los productos que se importan. Por este motivo si una firma argentina pretendiera facturar a su comprador en el exterior el precio más el IVA local, ese bien quedaría gravado con un doble impuesto, por lo que es fácil comprender que sería muy poco lo que se lograría vender al exterior. En la Argentina se procede como en el resto del mundo, solo que la devolución del IVA y de los reintegros no siempre se hace con prontitud. Durante algunos años el principal motivo de este retraso estuvo en el tiempo que tomaba a las autoridades controlar si correspondía, pero afortunadamente este trámite hoy no insume más de 30 días. Pero el problema para obtener esa devolución no termina cuando la operación fue aprobada, ya que sucede que frente a faltantes de Tesorería el Gobierno con frecuencia resuelve postergar por meses los pagos. Esto ocurría en los ´90 debido a un persistente déficit fiscal, pero luego de la devaluación de fines de 2001 el holgado superávit permitió que desapareciera tal causal de demora. Pero desde hace un año, junto con la disminución del superávit, han regresado los retrasos al punto que la Cámara de Exportadores de la República Argentina los estima en unos US$ 300 millones. Los que más exportan Este no es el único problema. Hay otro que resulta de la diferente situación existente entre empresas que exportan poco en relación a lo que producen y las que venden más al exterior. Cuando se exporta poco en relación a lo que vende en el mercado local la firma obtiene de inmediato la devolución del IVA, ya que le basta con restar del importe a pagar por las ventas locales lo que debe cobrar por las exportaciones. Diferente es la situación de aquellas empresas que exportan mucho en relación a lo que venden en el mercado interno, pues en estos casos tienen que solicitar a la DGI la emisión de un cheque, algo no fácil de lograr. En razón de que no está garantizado que el actual amplio superávit de comercio exterior que hoy gozamos sea para siempre, sería prudente normalizar la devolución del IVA y los reintegros, además de no castigar a las empresas que más exportan.
Resolución 2350
La Aduana desborda confianza

El organismo instrumentó un régimen de calificación de operadores que simplifica y agiliza las exportaciones

Azopardo 350, Capital Federal. Departamento de Grandes Operadores. En ese mostrador el exportador podrá encontrar los instructivos necesarios para ganarse la confianza de la Aduana en los términos de la resolución 2350/07 -que firmó el administrador de ingresos públicos Alberto Abad, tal como anticipó LA NACION el 13 de este mes-, publicada el viernes último en el Boletín Oficial y que deja sentado el Sistema Aduanero de Operadores Confiables (SAOC). La medida de la confianza depositada a los operadores calificados está dada por un mayor grado de responsabilidad, puertas adentro de la empresa, de las tareas de control y de seguridad del producto destinado a la exportación. La Aduana reposa en el empresario en lo que hace al control y, a su vez, acuerda con sus pares de otros países un trato preferencial para que ese producto llegue rápidamente a la góndola o la línea de producción habida cuenta de la verificación validada en origen. "Nos ponemos así a la vanguardia de la instrumentación de las directrices de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) en lo que es facilitación del comercio, dándoles a los operadores el beneficio concreto de la celeridad en la logística si están dispuestos a cumplir determinados estándares de seguridad y con un volumen considerable que habilite a la Aduana a establecer un control por digitalización de imágenes en la planta del exportador [mediante la instalación de cámaras y un circuito cerrado de TV], en el transporte y en el contenedor", explicó a LA NACION el director general de Aduanas, Ricardo Echegaray. De esta manera, la Aduana concentra un cúmulo importante de radiografías de forma anticipada para ir a negociar con el país importador el "reconocimiento de los controles" y un "trato preferencial a la exportación segura de la Argentina; es decir que si califica ante la Aduana como confiable, puede ingresar directamente en la góndola de venta o bien en el proceso productivo sin mayores demoras", agregó Echegaray. Si bien es una instrucción reclamada por la OMA, no muchos países la instrumentaron ya. La Aduana argentina está trabajando con sus contrapartes de España y Holanda, a las que ya les está adelantando información, con la de Italia y la de Estados Unidos. En la misma línea seguirían las aduanas de Nueva Zelanda, Australia e Irlanda. De las 14.700 empresas que exportan en la Argentina, entre 10 y 12 están ya habilitadas para operar al amparo de la resolución porque, enterados del sistema, apuraron los papeles. No obstante, Echegaray estima que en 2008 unas 50 empresas estarán en condiciones de ganarse la confianza oficial. Por lo pronto, entre los lineamientos establecidos por la nota externa 37/06 de la Aduana, se agregan los siguientes: podrán también aplicar quienes tengan una antigüedad exportadora superior a seis meses e inferior a tres años, siempre que cuenten con un patrimonio superior al millón de dólares y sean titulares de un proyecto productivo exportador con ventas en firme por más de US$ 250.000. Más plazo Por otra parte, recientemente salió publicado en el decreto 1508 la extensión del plazo de permanencia en destinación suspensiva de las mercaderías en depósitos de almacenamiento. El tiempo permitido para los contenedores que arriben por vía marítima o fluvial será de 90 días, y para el caso de las que lleguen por vía terrestre o aérea será de 30 días, en ambos casos prorrogables. La norma impacta de lleno en las finanzas de las pymes, que tienen más flexibilidad para nacionalizar las mercaderías.
Advertencia desde Uruguay por el Mercosur

"No funcionó como se previó", dijo el encargado del bloque regional de la cancillería oriental; habló de “trabas burocráticas” y se quejó por las asimetrías


Cuando faltan pocos días para que los socios del Mercosur vuelvan a verse cara a cara en la reunión semestral del bloque, en la que Cristina Fernández estrenará su cargo en el exterior, Uruguay criticó en duros términos su funcionamiento. "Hay gente que lo pinta [al Mercosur] de negro y otra que lo muestra muy rosado. Tiene aspectos positivos, pero no ha funcionado como se previó", afirmó el director de Integración y Mercosur de la cancillería uruguaya, Carlos Amorín. En una entrevista que publica hoy el diario oriental Ultimas Noticias, el funcionario ahondó en su diagnóstico. Límites. "La apuesta de Uruguay era tener acceso a un mercado ampliado y eso no se ha logrado porque los intereses nacionales prevalecen y los mercados siguen segmentados. El proyecto de unión aduanera no funciona, no hay circulación de mercaderías y todo se rige con sistemas que están más cerca del funcionamiento de una zona de libre comercio con trabas burocráticas de todo tipo. Seguimos con una agenda incumplida", detalló Amorín. Los reclamos del país vecino respecto de las asimetrías que caracterizan al Mercosur y que dividen al bloque entre socios grandes, la Argentina y Brasil, y más pequeños, Uruguay y Paraguay, son históricos. Código aduanero. Esta vez, Amorin apuntó en particular a la falta de aplicación del Código Aduanero y responsabilizó por las faltas de su puesta en funcionamiento a Paraguay. "Hay muchas complicaciones que provienen de distintos lados, porque los buenos y los malos no lo son tanto. Paraguay es más reticente a dar información y eso implica dificultades", evaluó. Cono era de esperar, el funcionario reiteró las quejas uruguayas respecto de las asimetrías comerciales dentro del bloque. Grandes vs. chicos. "Hay asimetrías estructurales que no es posible superar como los territorios, la población y el espacio físico de cada país", admitió. No obstante, añadió: "Las asimetrías políticas acentúan esas dificultades naturales. Los países grandes tienen mayor facilidad para atraer inversores y por eso insisten en lograr la libre circulación de bienes. Para los países chicos es importante que al inversor le resulte relativamente neutro instalarse en cualquier lugar y para eso debe haber acceso libre a los demás mercados", planteó. En este contexto, Amorín se mostró pesimista respecto de que se pueda acordar una moneda común para el bloque en el corto plazo. "Estamos a años luz de eso. Primero tenemos que lograr que el Mercosur funcione como algo más parecido a una unión aduanera", afirmó. Además, planteó su país "espera más medidas políticas que ayuda económica". Agregó que existe consenso político entre la Argentina y Brasil respecto de la necesidad de "hacer algo" pero opinó que ello "no es suficiente". Ajustes. Consultado sobre las perspectivas del bloque regional evaluó: "Quizás en el mediano plazo llegue el momento de evaluar las reglas y hacer ajustes, pero probablemente tengamos un tiempo más". Y precisó: "No se trata de cuestionar la membresía [al bloque], sino de evaluar el funcionamiento y ajustar algunos objetivos para que funcione de otra manera". Según la óptica de Amorín, las dificultades del bloque regional ponen el riesgo del bloque con la Unión Europea. "El Mercosur implica un problema para la Unión Europea porque somos competidores en la producción agrícola. A eso se suma que todas nuestras dificultades no ayudan. Uno de los requisitos de la UE es que los productos que entren al Mercosur circulen libremente. Nos piden que funcione la integración y eso no funciona", reconoció. Factor Chávez. Por otra parte, Amorín buscó restarle peso a la futura incorporación de Venezuela como estado miembro del Mercosur, "Puede ser una dificultad adicional, pero lo central pasa por las dificultades de acceso a los mercados", señaló respecto del país caribeño. En la misma línea, planteó que Uruguay se vería beneficiado por la incorporación formal del país de Chávez al bloque. "Desde el punto de vista económico [el ingreso] es positivo. Es un socio más que podría ayudar a mantener el equilibrio", razonó.

sábado, 27 de octubre de 2007


FOASBA 2007
Agentes marítimos del mundo se reunieron en Buenos Aires


La semana pasada se realizó en el Hilton la Reunión Anual Internacional de la Federación de Asociaciones Nacionales de Agentes Marítimos y Brokers Fonasba 2007 en la cual, a través de distintos comités, se estudian diversos temas de interés para sus asociados. Más de 130 representantes de asociaciones de brokers y de agentes marítimos analizaron el mercado de graneles, de tanqueros y de portacontenedores; cómo se está comportando el mercado, los buques en construcción y la situación de la economía mundial. El vicepresidente para las Américas de Fonasba, Patrick Campbell, comentó que un eje estuvo centrado en el medio ambiente. "El mundo va cambiando, menos papel, menos contaminación, más eficiencia, más compromiso con la sociedad. El interés por el medio ambiente es un concepto en el que los armadores también quieren contribuir", apuntó. Se analizó cómo están preparadas las instalaciones portuarias para recibir productos contaminantes. Los agentes marítimos aportaron datos acerca de cómo los buques más grandes, además de significar un ahorro por precio de contenedor que transportan, implican un ahorro muy importante en el consumo de combustible. "Se está buscando cómo racionalizar el aumento de combustible mundial y la única forma es con economías de escala", puntualizó. Además comentaron la necesidad de cambiar el petróleo por energías alternativas y no contaminantes. En la reunión del bloque latinoamericano, surgió entre otros temas la excesiva documentación de papel requerida. "Perú necesita casi 100 documentos para todo el trámite de exportación, cuando en Europa se necesitan sólo cuatro", agregó Campbell.


Bahia Blanca
Reestructuración y más inversiones en el puerto


La firma de un acuerdo de complementación con la Zona Franca de General Pico consolida su liderazgo en la región

Bahía Blanca es algo más que una ciudad que late todos los domingos al ritmo de un equipo de fútbol. Históricamente, fue centro comercial y portuario de la región sudoeste bonaerense y del norte de la zona patagónica. Y en los últimos 10 años, desde la sanción de la ley de actividades portuarias 24.093 -que modificó el esquema centralizador de la antigua administración portuaria federal- su crecimiento fue constante. Políticas activas como la profundización de las vías navegables a 45 pies para buques de gran porte y la integración de cinco terminales portuarias a las ya existentes (cuatro de ellas totalmente nuevas), la muestran en esa línea estratégica de consolidar su liderazgo en la región. Y en este marco, se firmó días atrás un acuerdo de complementación entre el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca y Servicios y Tecnología Aeroportuarios SA (concesionaria de la Zona Franca de General Pico, La Pampa). La rúbrica tuvo lugar en el XVII Seminario Internacional de Puertos, Vías Navegables, Transporte Multimodal y Comercio, y tiene como objetivo mejorar el desarrollo del comercio exterior de la región, siendo el primer convenio de este tipo que se firma entre ambas partes. Además, dicho consorcio y la cooperativa eléctrica de Punta Alta constituyeron una sociedad anónima, al resultar adjudicatarios de la explotación del emprendimiento. "La meta, en una Argentina que crece, no es competir con el puerto vecino, sino complementarse en el tipo de carga que se maneja", destacó Jorge Scoccia, presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, en el seminario realizado días atrás, en Buenos Aires. Desde 1993, el consorcio administra y explota el puerto de Bahía Blanca, una zona que se extiende por 25 kilómetros y comprende los puertos de Ingeniero White y Galván, incluyendo un espacio entre ambos, ganado al mar, llamado zona de Cangrejales, donde se recuperaron 120 hectáreas de suelo en las que iniciaron sus actividades las empresas Profertil (fertilizantes nitrogenados) y Mega (gas natural).
Opinion personal:
es muy importante que en la argentina haya un cambio en toda la infraestructura si queremos crecer y maximizar la capacidad de crecimiento de los mercados internacionales
karina korszyk