Advertencia desde Uruguay por el Mercosur
"No funcionó como se previó", dijo el encargado del bloque regional de la cancillería oriental; habló de “trabas burocráticas” y se quejó por las asimetrías
Cuando faltan pocos días para que los socios del Mercosur vuelvan a verse cara a cara en la reunión semestral del bloque, en la que Cristina Fernández estrenará su cargo en el exterior, Uruguay criticó en duros términos su funcionamiento. "Hay gente que lo pinta [al Mercosur] de negro y otra que lo muestra muy rosado. Tiene aspectos positivos, pero no ha funcionado como se previó", afirmó el director de Integración y Mercosur de la cancillería uruguaya, Carlos Amorín. En una entrevista que publica hoy el diario oriental Ultimas Noticias, el funcionario ahondó en su diagnóstico. Límites. "La apuesta de Uruguay era tener acceso a un mercado ampliado y eso no se ha logrado porque los intereses nacionales prevalecen y los mercados siguen segmentados. El proyecto de unión aduanera no funciona, no hay circulación de mercaderías y todo se rige con sistemas que están más cerca del funcionamiento de una zona de libre comercio con trabas burocráticas de todo tipo. Seguimos con una agenda incumplida", detalló Amorín. Los reclamos del país vecino respecto de las asimetrías que caracterizan al Mercosur y que dividen al bloque entre socios grandes, la Argentina y Brasil, y más pequeños, Uruguay y Paraguay, son históricos. Código aduanero. Esta vez, Amorin apuntó en particular a la falta de aplicación del Código Aduanero y responsabilizó por las faltas de su puesta en funcionamiento a Paraguay. "Hay muchas complicaciones que provienen de distintos lados, porque los buenos y los malos no lo son tanto. Paraguay es más reticente a dar información y eso implica dificultades", evaluó. Cono era de esperar, el funcionario reiteró las quejas uruguayas respecto de las asimetrías comerciales dentro del bloque. Grandes vs. chicos. "Hay asimetrías estructurales que no es posible superar como los territorios, la población y el espacio físico de cada país", admitió. No obstante, añadió: "Las asimetrías políticas acentúan esas dificultades naturales. Los países grandes tienen mayor facilidad para atraer inversores y por eso insisten en lograr la libre circulación de bienes. Para los países chicos es importante que al inversor le resulte relativamente neutro instalarse en cualquier lugar y para eso debe haber acceso libre a los demás mercados", planteó. En este contexto, Amorín se mostró pesimista respecto de que se pueda acordar una moneda común para el bloque en el corto plazo. "Estamos a años luz de eso. Primero tenemos que lograr que el Mercosur funcione como algo más parecido a una unión aduanera", afirmó. Además, planteó su país "espera más medidas políticas que ayuda económica". Agregó que existe consenso político entre la Argentina y Brasil respecto de la necesidad de "hacer algo" pero opinó que ello "no es suficiente". Ajustes. Consultado sobre las perspectivas del bloque regional evaluó: "Quizás en el mediano plazo llegue el momento de evaluar las reglas y hacer ajustes, pero probablemente tengamos un tiempo más". Y precisó: "No se trata de cuestionar la membresía [al bloque], sino de evaluar el funcionamiento y ajustar algunos objetivos para que funcione de otra manera". Según la óptica de Amorín, las dificultades del bloque regional ponen el riesgo del bloque con la Unión Europea. "El Mercosur implica un problema para la Unión Europea porque somos competidores en la producción agrícola. A eso se suma que todas nuestras dificultades no ayudan. Uno de los requisitos de la UE es que los productos que entren al Mercosur circulen libremente. Nos piden que funcione la integración y eso no funciona", reconoció. Factor Chávez. Por otra parte, Amorín buscó restarle peso a la futura incorporación de Venezuela como estado miembro del Mercosur, "Puede ser una dificultad adicional, pero lo central pasa por las dificultades de acceso a los mercados", señaló respecto del país caribeño. En la misma línea, planteó que Uruguay se vería beneficiado por la incorporación formal del país de Chávez al bloque. "Desde el punto de vista económico [el ingreso] es positivo. Es un socio más que podría ayudar a mantener el equilibrio", razonó.
"No funcionó como se previó", dijo el encargado del bloque regional de la cancillería oriental; habló de “trabas burocráticas” y se quejó por las asimetrías
Cuando faltan pocos días para que los socios del Mercosur vuelvan a verse cara a cara en la reunión semestral del bloque, en la que Cristina Fernández estrenará su cargo en el exterior, Uruguay criticó en duros términos su funcionamiento. "Hay gente que lo pinta [al Mercosur] de negro y otra que lo muestra muy rosado. Tiene aspectos positivos, pero no ha funcionado como se previó", afirmó el director de Integración y Mercosur de la cancillería uruguaya, Carlos Amorín. En una entrevista que publica hoy el diario oriental Ultimas Noticias, el funcionario ahondó en su diagnóstico. Límites. "La apuesta de Uruguay era tener acceso a un mercado ampliado y eso no se ha logrado porque los intereses nacionales prevalecen y los mercados siguen segmentados. El proyecto de unión aduanera no funciona, no hay circulación de mercaderías y todo se rige con sistemas que están más cerca del funcionamiento de una zona de libre comercio con trabas burocráticas de todo tipo. Seguimos con una agenda incumplida", detalló Amorín. Los reclamos del país vecino respecto de las asimetrías que caracterizan al Mercosur y que dividen al bloque entre socios grandes, la Argentina y Brasil, y más pequeños, Uruguay y Paraguay, son históricos. Código aduanero. Esta vez, Amorin apuntó en particular a la falta de aplicación del Código Aduanero y responsabilizó por las faltas de su puesta en funcionamiento a Paraguay. "Hay muchas complicaciones que provienen de distintos lados, porque los buenos y los malos no lo son tanto. Paraguay es más reticente a dar información y eso implica dificultades", evaluó. Cono era de esperar, el funcionario reiteró las quejas uruguayas respecto de las asimetrías comerciales dentro del bloque. Grandes vs. chicos. "Hay asimetrías estructurales que no es posible superar como los territorios, la población y el espacio físico de cada país", admitió. No obstante, añadió: "Las asimetrías políticas acentúan esas dificultades naturales. Los países grandes tienen mayor facilidad para atraer inversores y por eso insisten en lograr la libre circulación de bienes. Para los países chicos es importante que al inversor le resulte relativamente neutro instalarse en cualquier lugar y para eso debe haber acceso libre a los demás mercados", planteó. En este contexto, Amorín se mostró pesimista respecto de que se pueda acordar una moneda común para el bloque en el corto plazo. "Estamos a años luz de eso. Primero tenemos que lograr que el Mercosur funcione como algo más parecido a una unión aduanera", afirmó. Además, planteó su país "espera más medidas políticas que ayuda económica". Agregó que existe consenso político entre la Argentina y Brasil respecto de la necesidad de "hacer algo" pero opinó que ello "no es suficiente". Ajustes. Consultado sobre las perspectivas del bloque regional evaluó: "Quizás en el mediano plazo llegue el momento de evaluar las reglas y hacer ajustes, pero probablemente tengamos un tiempo más". Y precisó: "No se trata de cuestionar la membresía [al bloque], sino de evaluar el funcionamiento y ajustar algunos objetivos para que funcione de otra manera". Según la óptica de Amorín, las dificultades del bloque regional ponen el riesgo del bloque con la Unión Europea. "El Mercosur implica un problema para la Unión Europea porque somos competidores en la producción agrícola. A eso se suma que todas nuestras dificultades no ayudan. Uno de los requisitos de la UE es que los productos que entren al Mercosur circulen libremente. Nos piden que funcione la integración y eso no funciona", reconoció. Factor Chávez. Por otra parte, Amorín buscó restarle peso a la futura incorporación de Venezuela como estado miembro del Mercosur, "Puede ser una dificultad adicional, pero lo central pasa por las dificultades de acceso a los mercados", señaló respecto del país caribeño. En la misma línea, planteó que Uruguay se vería beneficiado por la incorporación formal del país de Chávez al bloque. "Desde el punto de vista económico [el ingreso] es positivo. Es un socio más que podría ayudar a mantener el equilibrio", razonó.
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